Los ahorros son una vigorosa forma de aumentar la rentabilidad de un negocio. Sin embargo no siempre son considerados como tal a la hora de la verdad. Es decir, cuando contratamos servicios virtuales o de proveedores locales. En estas líneas te cuento cómo enfocarte en esos ahorros que harán mayores tus ganancias.

Lo razonable es que una persona de negocios, emprendedor o autónomo, se enfoque en las formas de ganar más clientes para así ganar más dinero. No obstante, en el camino, se puede minimizar la rentabilidad que llegan de las eficiencias. Los ahorros son una verdadera fuente para incrementar nuestras gananacias; es decir, el dinero que va directo a nuestro bolsillo. Y realmente el foco debería dirigirse al rendimiento de nuestro negocio, que es un concepto más poderoso que las ventas sin más.

Hoy quiero compartir mi experiencia de economía en los servicios virtuales que contrato. Muchos hemos descubierto que puede resultar más barato contratar en otros países servicios como: asistentes, editores, programadores web, hosting, diseño, etc. Hay países latinoamericanos o asiáticos dónde la mano de obra calificada tiene muy buenos precios; o países de América dónde un dominio o hosting es más barato que en Europa. Ahora, si te fijas sólo en el precio, puedes estar perdiendo dinero. Sí, el precio nominal no es todo.

Recuerda que a medida que crece tu negocio, tendrás más oportunidades de ahorro y por lo tanto, de rentabilidad. Este es un tema que me apasiona y en el que he ayudado a emprendedores, así que espero que estos tres consejos te aporten.

  1. Compara precios. En el mundo corporativo es práctica frecuente tener al menos tres cotizaciones para cada compra. Te sugiero hacer lo mismo en lo tuyo. Puede resultar tedioso, toma tiempo, es aburrido. Es cierto; sobre todo porque un emprendedor o autónomo quiere ser un rápido ejecutor. Pero vale la pena. Es notable lo que puedes ahorrarte en dinero, dolores de cabeza o productividad si lo aplicas.

Pon a competir a tus proveedores, tanto locales como de fuera. Mira qué te ofrece uno y pídeselo al otro. Personalmente creo que, si el proveedor vale la pena, se gana más al obtener más servicios que con un buen descuento.

  1. Prueba el producto. Si ya has elegido a un proveedor pídele un servicio pequeño y pruébalo. Mira sus tiempos, su precisión en la información, y el resultado. Yo me fijo mucho en la calidad de la atención. Prefiero tratar con alguien amable, razonable y puntual, que ahorrarme unos centavos que finalmente me costarán retrasos, agobios, malentendidos o malas soluciones. Recuerda que el dinero tiene tu aspecto cualitativo.

Hay veces que te inclinarás por alguien que te haya sido referido. Las referencias dan confianza pero no te garantizan que tú podrás trabajar fluidamente con ese proveedor o que sus servicios serán a tu medida. Vale la pena buscar a las personas con las que te sientas cómodo ya que muy probablemente te servirán a largo plazo, aprenderán tu forma de trabajar y eso te traerá más ahorro de tiempo y trabajo.

  1. Siempre, siempre es más barato contratar un experto. Los emprendedores y autónomos caemos con frecuencia en la tentación de hacer todo por nosotros mismos y esa práctica puede provocar altísimas ineficiencias y costos. Pensemos, por ejemplo, en el tiempo, esfuerzo y resultados de hacer uno mismo una portada para redes sociales en un ilustrador, o preparar y enviar nuestros boletines, o llevar la contabilidad. Seguramente el resultado será mejor, más rápido y menos costoso si lo hace un diseñador profesional, un asistente virtual o a un contador.

Ningún proveedor podrá reemplazarnos en la planificación estratégica de nuestro negocio; en todo lo operativo, sí. Recuerda que la hora de trabajo de un dueño de negocio siempre será más cara que la de un proveedor porque está llamada a hacer dinero de forma apalancada. Un emprendedor ya no puede cambiar su hora de servicios por dinero. Lo suyo es hacer crecer su capital exponencialmente.

  1. Los impuestos y las facturas. Si estás en un punto de tu negocio en el que debes pagar impuestos, analiza muy bien esto:

a. Pregunta al proveedor si te dará factura y si ese documento tiene validez tributaria en su país. Eventualmente, podrías requerir que te envíe un certificado tributario que avale la legalidad de dicha factura (dependerá de las leyes de cada país). En caso de que no entregue facturas, esa compra de producto o servicios podría convertirse en un gasto no deducible y causarte mayores impuestos. ¿Te das cuenta de lo importante que es planificar anualmente tus finanzas y tus obligaciones tributarias?

b. Si en tu país rige un impuesto a la salida de divisas, debes considerar ese porcentaje como un valor extra del servicio.

c. Si al cerrar el año te das cuenta que cometiste errores en tu planificación de ventas, gastos, inversiones o impuestos, no pierdas la calma, no te volverá a ocurrir.

d. Contrata un contador confiable, probado, certificado y actualizado. Si no estás en situación de pagar uno fijo, seguro encontrarás profesionales del ramo que pueden hacer una auditoría semestral o anual de tus números y documentos, e incluso ayudarte en la recuperación de pagos tributarios en exceso. En cualquier caso, los errores frente al fisco siempre son más caros que la asesoría de un buen un contador.

Finalmente recuerda que los rendimientos en cualquier negocio o emprendimiento son el resultado de una simple ecuación:

Lo que entra a mi bolsillo = Lo que Vendo – Lo que Gasto

Y tanto aumentar ventas como reducir gastos, es una fascinante tarea para un buen emprendedor, dueño de negocio o profesional independiente.

 

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La autora:

Paola Durán es mamá-empresaria digital. Ayuda a Coaches y Consultores, que quieren generar Impacto, a atraer Más y Mejores Clientes con LinkedIn. Accede a su entrenamiento gratuito: El Arte De Vender con LinkedIn dónde conocerás un simple sistema de 3 pasos para hacer crecer tu Negocio con la red profesional más poderosa el Mundo. Reserva tu espacio aquí.