Todos enfrentamos fantasmas en el camino, distintos en cada etapa. Hoy quiero hablar de los miedos más comunes de un emprendedor, o de cualquiera que comienza con una idea o con proyecto.

Hace poco conversaba con Isabel, una valiosa profesional con una clara vocación de terapeuta y agente de cambio, que daba largas a arrancar con su consulta privada. Cuando la conocí, trabajaba en un negocio familiar y sus ingresos eran bien limitados. A pesar de que las posibilidades de una   consulta exitosa eran grandes, Isabel no daba el paso.

Me decía que primero debía sacar una nueva certificación, que debía tener más experiencia, que que que…

En fin, todo sonaba a excusa para mí. Y ese tipo de pretextos son de lo más frecuente, porque no son más que el miedo disfrazado de oveja y nosotros tratando de convencernos de que debemos esperar a un momento más oportuno para arrancar.

 

 

Nuestros lobos:

1. Miedo al fracaso

Que se traduce en el temor a que mi producto no pegue, a que mi servicio no sea el mejor, o a que no encuentre clientes.

Quisiera distinguir dos fuentes de este miedo inicial: la inseguridad personal o un sentimiento fundado y normal a que nuestro emprendimiento no tenga éxito.

Voy a hablar del segundo ya que el primero se cura emprendiendo, a mi modo de ver. A menos de que se trate de un caso que requiera ayuda profesional, la inseguridad se sana lanzándose. El camino ya nos mostrará la maravillosa realidad de que fuimos capaces.

De mi experiencia, veo que el temor a una caída nos acompaña siempre, en mayor o menor grado. En la fase de inicio se supera, de alguna manera, cuando tenemos “datos duros” sobre la posible rentabilidad de nuestra idea. Las teorías de negocios nos dicen que se debe hacer un estudio de factibilidad, un análisis de las fuerzas internas y externas de nuestra proyecto, etc. Es recomendable y condición sine qua non en muchos casos, pero yo creo en otra realidad también: la de la intuición.

Vengo de un mundo académico y corporativo en el que nada se hace sin un sustento técnico. Sin embargo, en mis emprendimientos he descubierto el poder del instinto, acompañado de cierta investigación, pero no al punto que retrasar ni parar mis ideas. Además de hacerlo, he visto como otros emprendedores lo han hecho y diría que no hay mejor investigación de mercado que lanzar el producto a la calle. El mundo del internet lo facilita, sobre todo si se trata de servicios, ya que los costos operativos son muy bajos en relación a negocios locales y si la idea no tiene mayor acogida, es fácil enderezarla.

Algunos pensarán que es arriesgado dejarse llevar por la intuición. Puede ser, sin embargo, la intuición en los negocios se desarrolla con la práctica y llega a ser un poderoso elemento de decisión.

¿Y si nunca he tenido negocios?

La intuición es un sentido misterioso que crece, a mi modo de ver, con el ejercicio de tomar decisiones en el día a día. Lo peor es no actuar y esa pasividad nos deja una lacra que con el tiempo nos puede paralizar. Por el contrario, actuar, decidir, en lo que sea, nos prepara para cosas mayores, pues nos hace ejercitar en estos puntos:

a. Exponer frente a nosotros las opciones o caminos a tomar.

b. Evaluar los pros y contras de cada camino.

c. Dar el paso que se debe dar, a pesar de la carga emocional que pueda acompañarlo.

d. Asumir la responsabilidad sobre las consecuencias, buenas o malas de esa decisión.

La intuición también se desarrolla con la investigación, con la curiosidad de mirar lo que hay afuera, los negocios de éxito. ¿Por qué no buscar modelos? El agua tibia ya se inventó y probablemente haya muy pocas cosas nuevas bajo el sol.

 

2. Miedo a no encontrar los recursos económicos necesarios

Probablemente lo que más nos preocupa son los medios monetarios:

  • para emprender
  • para mantener a la familia mientras arrancamos

Te hablaba de mi laboratorio de la calle. Antes de embarcarnos en una fuerte inversión, es bueno mostrarla al mundo para saber si vale la pena. Así como a la masa del pan, hay que dejarla leudar. Ya que me especializo en servicios profesionales, te digo que este ejercicio de prueba-error es sencillo. Basta con empezar a escuchar a tu gente por un tiempo y luego ofrecer tu producto. Recibirás una retroalimentación muy valiosa para seguir, mejorar o detenerte,

Y si hay que endeudarse, hay que hacerlo. Si no tienes acceso a familia y amigos, o no quieres acudir a un préstamo bancario, te recomendaría que busques inversionistas privados, en inglés: angel investors. Se trata de capitalista que apoyan proyectos. Siempre te darán mejores intereses que una entidad financiera y una relación de confianza muy interesante, a cambio de un proyecto bien presentado y que muestre, con datos duros, razonables posibilidades de rentabilidad.

Otra buena opción es el ahorro. Si bien retrasará el inicio de tu proyecto, puede ser algo más cómodo para muchos. Podrías empezar por reservar cada mes un porcentaje fijo de tus ingresos. También puedes generar la práctica del gasto-ahorro; si gastas X, pones X-1 en el “chanchito”.

 

De todo esto quiero rescatar algo que aprendí del fascinante mundo académico (que es mi otra pasión y motivo por el que inicié mi primer emprendimiento):

1. No hay decisión correcta. Las posibilidades de solucionar un problema son múltiples y hay que escoger uno sola.

2. Lo mejor es enemigo de los bueno. La búsqueda de la perfección puede convertirse en un dragón que quema nuestro ímpetu o ganas de emprender. Si hay que empezar, se empieza, y en el camino se corrigen las cosas.

 

 

 

Acerca de la autora:img-paola-sesion-estrategica01b

Paola ayuda a emprendedores multitarea que quieren llevar sus negocios de influencia a un nivel de Alto Rendimiento de ingresos, propósito y calidad de vida. Tu negocio no tiene por qué ser una mala copia de otro. Haz de tu negocio un reflejo de la luz que llevas dentro. Desata tu poder de influir mientras te ganas la vida y disfrutas de ello. Empieza por aquí: se trata de una guía para que lances tu negocio al internet en 30 días, es un plan, paso a paso,  para llevar tu negocios a la web y maximizar tus ingresos y tiempo.

 

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La autora:

Paola Durán es mamá-empresaria digital. Ayuda a Coaches y Consultores, que quieren generar Impacto, a atraer Más y Mejores Clientes con LinkedIn. Accede a su entrenamiento gratuito: El Arte De Vender con LinkedIn dónde conocerás un simple sistema de 3 pasos para hacer crecer tu Negocio con la red profesional más poderosa el Mundo. Reserva tu espacio aquí.